jueves, diciembre 22

25:00

Mañana se cumple un año de que regresé, por lo que esta vez no me censuraré porque poder recordar esta fecha es algo que merece la pena compartir en su totalidad... total, ya todo ha pasado.


Mi abuela dice que las historias tienen 3 versiones: la mía, la de los demás y la verdad... y este, este es mi lado de la historia. Eric recién regresaba de sus días en Dresden, Martin se había mudado de departamento, el güero estaba dormido en su casa y yo iba al aeropuerto a dejar mis maletas pa' que al día siguiente no me pesara tanto irme de ahí. En la mañana el güero me había llamado (cuando todavía usaba celular) para saber que íbamos a hacer en mis últimas horas y quedamos de vernos por la noche porque la mañana la iba a pasar con Eric almorzando en la Boxhagener:
-¿Te avisó Martin de la cena para inaugurar su nuevo departamento?
-Fuck!!! Es verdad lo había olvidado, ¿crees que se enoje si llevo al güero?
-¿Que si creo que se enoje? jajaja, si nadie lo soporta!!
- Entonces le llamaré para cancelar...

Como a las 4pm terminamos de almorzar, y sí, para estas fechas Berlín ya lucía diferente: no había sol y las calles se congelaban por la noche. Eric llevó mis maletas al Sbanh y se regresó a la casa; de camino al aeropuerto me puse a pensar en las tantas cosas que me pasaron y en el cariño que le tengo a este particular lugar de la tierra, a su gente, a sus calles y a su clima que me dejaba ver la nieve cada vez que me asomaba a la ventana, etc.

Le llamé al güero y le dije
-!Qué crees, que no nos vamos a ver hoy! jejeje
-¿Por?
-Pues porque se me olvidó que Martin iba a hacer una cena y tengo que ir
-¿mmm a qué hora es tu cena?
-A las 8
-bueno, ¿nos vemos a las 6 en tu casa?
-OK

Unos minutos después Frank me llamó para despedirse, sus papás demandaban su presencia en tierra bávara y sentía mucho no haberse quedado. Según él estaba muy feliz de haber encontrado a su esposa potencial y por ver el regalo de navidad que ella le había dejado.

Ya en el aeropuerto dejé todo el equipaje registrado y le mandé un mensaje a Eric "El güero viene a casa, espero no te moleste". Cuando estuve de regreso no había noticias de nadie, poco después llegó muy feliz porque había ido a nadar y ahora iba a tocar guitarra, tan feliz que se me hizo un poco extraño y le dije:
-hmm ¿viste el mensaje que te mandé?
-No, ¿por?
-Es que viene...
-¿Quién?
**din don**

Me vio con cara de WTF!! y le dije: mira, vamos a comportarnos como gente civilizada, vale? Tómate un vaso de vino con nosotros, quizás un sandwich de pepino y después... te vas; a lo que me respondió -Ok, nomás el vino. Ya saben, pa' las pulgas del güero el hecho de tener que dejar su abrigo en el perchero de Eric no era de su completa satisfacción sanitaria... jejeje, en la cocina, esto fue lo que se dirigieron:
E-¿quieres vino?
G-No, traje whisky, ¿quieres?
E- No, tomo vino.

Acto seguido Eric se fue y el güero y yo platicamos mucho (ahora que lo pienso y por las experiencias mas recientes él yo siempre hablamos mucho sin decir nada sustancial) pero bueno, justo antes de que me hiciera llorar (soné como drama queen no? jiji), el patito regresó y me dijo, vámonos ya es tarde. Ahí en la puerta del edificio quedamos en vernos a las 5:30am para ir al aeropuerto. En el nuevo depa de Martin no hubo cena alguna que recuerde , solo mucho vino... lo que sí hubo, fueron las charlas sobre los desperfectos que les causé, que si la ventana rota, la placha tirada, el rastrillo en el piso (eso fue culpa de Martin), la cafetera quemada... y de cómo esto me orilló a dormir en el cuarto de Biene. Ya al final les di sus regalos (vale mencionar que son las primeras personas en mi vida a quienes regalo algo en navidad): a Martin un cojín pa' su nueva cama y la acuarela que hicimos juntos "revolution-evolution-devolution"; a Eric le dí un patito =), un abrelatas, una bolsa de té y un gorro pa' reemplazar el que se perdiò en el antro.

Cuando nos fuimos de ahí, nos detuvimos a comer un kebab, ya casi eran las 3:30am y el frío en verdad quebraba huesitos, de hecho subir los cinco pisos dobles del edificio era poco esfuerzo con tal de llegar a casa. Yo todavía andaba tripping y Eric me dijo: te vas a quedar despierta a esperarlo, porque si te duermes puedes perder el vuelo ... -¿Vas a venir? -No, discúlpame pero va él, me voy a dormir, cuando te vayas entras a darme un beso. Y pues así fue, me quedé empacando mi equipaje de mano (mi Sandmännchen, mi pasaporte y mi boleto), y cuando el güero llegó entré donde Eric, le di un beso, le devolví sus llaves, su bufanda y me fui.

Íbamos por la Petersburger pa' tomar un taxi: Karl Marx Allee hasta Alexanderplatz y de ahí cambiar al express rumbo al aeropuerto. Ahora sí sabía que era la última y como cuando cada vez que estoy en shock no me salen las palabras la probitina de mí iba calladita calladita, viendo por la ventana. Cuando llegamos tenía una sed de los mil demonios, y le pedí que fuera por agua mientras yo hacía el check in; cuando regresó le devolví su suéter y como buen AA me dijo: hey, vamos al bar todavía hay tiempo y tenemos que hablar. Ahhgrrr esa es una de las peores frases que he oído en mi vida "tenemos que hablar" nunca sale nada bueno de un "tenemos que hablar"... pero como ya les decía hablamos sin nada sustancial.

Diez minutos antes de que me cerraran la puerta me dio un disco de Lila Downs y también un diario cuya primera página empezaba así:

"Princesita, con nuestro etiqueta roja a punto de terminarse quiero decirte algo...."

Le dije anda vete ya! me dí la vuelta y me metí a la sala. A la entrada uno de los oficiales de seguridad me preguntó:
-Señorita , ¿es usted artista?
-¿yo? jejeje no, ¿pooor?
-es que se ve usted taaan.... ¡qué pena que nos deje!

Penita fue la tuve en cuanto me subí al avión, porque después de ese "jejeje" no volví a reír en mucho tiempo. Me solté a llorar hasta que el catarro se mezclo con exceso de lágrimas y valió todo... estaba oficialmente enferma jeje. En mi día "siguiente" en el pasillo del duty free de México saqué del abrigo aquella botellita de JW y me la terminé (yo se que es cero nice traer alcohol en el bolsillo, pero fue un souvenir del AA)... y ya, post travel crisis a la vista.

PS... Ya nadie de ellos vive en Berlín: Eric & Frank trabajan en granjas ecuatorianas, Martin está Viena y es director de Sonicart, el güero se fue a Medio Oriente para tratar de encontrarle significado a su vida pero no resistitió el hecho de que el alcohol fuera ilegal jaja y ahora vive en una ciudad cerca de Hamburgo.